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El suprematismo ejerció una gran influencia en las vanguardias rusas, y según la opinión de este artista, la distinción entre "arte" e "industria" no cabía en una sociedad comunista por obsoleta.
La primera exposición del suprematismo tuvo lugar -no podía ser de otro modo- en Moscú en el año 1915 y allí se colgó por primera vez "Cuadrado Negro y cuadrado rojo", quizás la más famosa obra de Malevich.
Los suprematistas no respetaban género alguno de los considerados tradicionales de la pintura, y sus obras carecían de mensaje social alguno; Malevich llamaba a su arte "emancipador", convencido de que su obra era tan fiel al verdadero espíritu del arte, como podía ser ofensiva para las tradiciones artísticas.
Las obras suprematistas fueron aumentando su colorido y composición, al tiempo que los seguidores de esta corriente se resistían cada vez más a ser subordinados del "arte puro", o de la política o la industria.
Formalmente, podría admitirse que los planteamientos suprematistas están relacionados con el neoplasticismo holandés de T. van Doesburg y de Mondrian y también con alguno de los principios de W. Kandinsky.
Podríamos citar como artistas ligados a esta corriente suprematista, a L. Popova, a El Lissitzky, a A. Rodchenko quienes asumen los planteamientos de K. Malevich. |