Observareis en estas dos acuarelas que muestro aquí arriba, de Martin Taylor y de David Curtis respectivamente, que cuando se domina esta técnica no tiene nada que envidiar a otras como el óleo o el acrílico, e incluso se puede asegurar que es posible conseguir mucha más luminosidad con una acuarela bien trabajada.
Hablaremos a través de varios capítulos de los diversos trucos que podremos usar, como el raspado, las reservas, el trabajo húmedo sobre húmedo...y otras muchas cosas que pretenden que aprendais a trabajar con ella.
Es muy agradable trabajar con la acuarela, y a la vez muy limpio; permite además trabajar en cualquier espacio (una habitación sin más), y sin dejar olor alguno --a diferencia del óleo por ejemplo, que requiere un local bien ventilado--.
Es muy probable que si llegas a dominar la acuarela te hagas un adicto, porque es verdaderamente apasionante comprobar como en una jornada queda una obra terminada, no olvidemos que la acuarela exige trabajar rápido y con pinceladas muy seguras, teniendo siempre presente que cada vez que pintemos sobre un área ya pintada el color se oscurecerá.
Todo ello lo iremos viendo poco a poco y seguro que os encantará.-Saludos
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